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El Orient Express

Orient Express

Cuando se menciona al "Orient Express" uno no puede evitar pensar en Monsieur Poirot investigando un turbio asesinato cometido en un vagón de lujo o en un elegante y valeroso espía peleando con un agente de una potencia enemiga en sus pasillos. Su nombre ha transmitido aventura, lujo y glamour desde hace más de 130 años.

El primer viaje del Orient Express comenzaba en la estación Gare de l’Est de París en 1883. Había sido una apuesta personal de Georges Nagelmackers, creador de la francesa Compagnie Internationale des Wagons-Lits. Él había introducido los coches cama y coches comedor en Europa y estaba decidido a demostrar las bondades de estas innovaciones en un lujoso convoy que comunicara la urbanita París con la exótica Estambul. Por supuesto sus clientes serían de lo más selecto: distinguidos burgueses y elegantes aristócratas.

No era un viaje sencillo: las vías atravesaban la convulsa Europa de la época y de hecho, algunas guías de viaje recomendaban encarecidamente que los viajeros portaran armas de fuego por si acaso. Curiosamente este era uno de los grandes atractivos del Orient Express: una aventura distinguida, como ir en un crucero de lujo por el salvaje oeste americano.

Aunque era llamado "tren rápido" lo cierto es que no se hacía el viaje en un solo tren. Llegados a Rumanía había que tomar un transbordador que llegaba hasta Bulgaria pasando por el Danubio; y desde la ciudad búlgara de Ruse había que tomar otro tren hasta Varna. Una vez llegados a esta ciudad un transbordador se encargaba de llevar a los viajeros a Estambul. Como comprenderéis no había lugar para las prisas.

La tensión de la época de entreguerras y de la posterior Guerra Fría convirtieron al Orient Express en un elemento casi imprescindible en el imaginario del espionaje y la intriga: la aventura, la distinción, el paso de sus vías por territorios pertenecientes a países enfrentados, por no mencionar que sus vagones se convertían en el mejor lugar en el que cometer un crimen en el caso de que el tren se quedara aislado.

Hoy el Orient Express (o al menos una versión muy conseguida) sigue su andadura de lujo desmedido y glamour derrochado. Os aconsejaríamos probar el viaje pero no podemos hacerlo, más que nada porque el precio del billete no nos permite tener una experiencia que recomendar. Así que si en algún momento podéis permitiros viajar en este mítico tren no olvidéis contactar con nosotros y contarnos cómo fue.

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