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Receta inglesa: Parmo

Parmo en su caja de pizza

Antes hemos hablado de la desconocida gastronomía inglesa y hemos citado que actualmente se ha convertido en una gastronomía que llamaríamos “de fusión”. La receta de este mes, el parmo, es una prueba de esta mezcla: se podría decir que es una receta anglo-italiana.

Y eso que el parmo es algo tan sencillo como un filete de pollo o de cerdo empanado, cubierto con bechamel y recubierto con queso parmesano (de ahí su nombre). Como podéis ver es una receta ligera y de digestión fácil.

Lo que no se puede negar es que es sencillo de hacer: basta con mojar el filete en huevo, empanarlo y freírlo. Luego lo ponemos en una bandeja para horno, le echamos encima salsa bechamel que hayamos hecho con mantequilla, harina y leche (también la podéis encontrar preparada) y espolvoreamos con bastante queso parmesano. Lo metemos unos minutos al grill… ¡y listo! Ya tenéis una especialidad inglesa.

Si la primera parte de este texto tiene que ver con el apartado de tradiciones de este boletín, la segunda parte comparte algo del tema de la sección de curiosidades. Y es que sin la Segunda Guerra Mundial no habría parmo. Nos explicamos: su creador fue Nicos Harris un cocinero adscrito al ejército norteamericano que fue licenciado tras ser herido en Francia. Recuperado y de vuelta en Inglaterra abrió un restaurante en Middlesbrough, al noreste del país, llamado “American Grill”. En 1958, dándole la vuelta a la receta italiana del pollo parmigiana, dio con un plato que se convirtió en toda una sensación: era fácil de preparar, estaba bueno y, lo más importante, se podía hacer en poco tiempo.

Con el tiempo se convirtió en uno de los puntales de la “fast food” británica: servido con patatas en una caja de pizza se ha convertido en uno de los platos imprescindibles de la dieta de estudiantes recién emancipados, trabajadores con pocas ganas de cocinar tras un agotador día y madres que quieren que sus hijos se estén quietos durante la cena del viernes. Su fama es tal que una cadena de supermercados prácticamente se ha especializado en la elaboración de parmos precocinados.

Como buena especialidad destinada a figurar en el cuadro de honor de la comida rápida el parmo se ha adaptado a toda clase de gustos: ahora los hay con guindillas, salsa de ajo, jamón y pepperoni (nota: al pobre redactor encargado de este texto se le están taponando las arterias sólo con leerlo).

Eso da pie a que podáis improvisar vuestro propio parmo. Como véis cualquier cosa que pegue con la bechamel o el queso es bienvenida. Así que os aconsejamos algo tan común y fácil como abrir la despensa, coger lo que más os apetezca (desde unas aceitunas a una lata de atún) y experimentar. Muchas veces el éxito de una comida depende de la mejora de un plato a través de la improvisación. Y esta receta se presta a ello como ninguna.

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