Demonios que acompañas a Papá Noel y San Nicolás

Demonios que acompañan a Papá Noel y San Nicolás

Krampus

Puede que a nosotros no nos parezca raro acostumbrados como estamos a que los Reyes Magos dejen carbón a los niños malos, pero en otros países que la bonachona y bondadosa figura navideña castigue a los que se han portado mal es impensable. Por esa razón en algunos países a Papá Noel o San Nicolás le acompaña una figura maligna encargada de dar un seguro escarmiento a aquellos niños que no han sido buenos.

Comencemos por la estampa más aterradora: la del Krampus austríaco. Este personaje demoníaco, con cuernos, patas de cabra, mirada espeluznante y afilados dientes ensangrentados merodea por las calles de pueblos y ciudades tañendo una campana para asustar a los niños malos. Incluso en algunos dibujos se le representa llevando una cesta a la espalda, en la que mete a los castigados para llevárselos al infierno. Más disuasorio imposible. Durante mucho tiempo esta figura estuvo borrada de la imaginería navideña austríaca, pero hoy resurge… con terrorífica fuerza.

En Francia, el encargado de dar su merecido a los niños malos es el Père Fouettard (algo así como "el padre látigo") y bien podría ser una versión gala de nuestro "hombre del saco". Cuenta la leyenda que el Père Fouettard fue un malvado hombre que mató y guisó a tres niños. San Nicolás, enterado del caso, resucitó a los niños y condenó al hombre, ya arrepentido, a perseguir a los niños que se habían portado mal pese a ser consciente de lo cruel de su crimen.

En Alemania conoceremos a Knecht Ruprecht (El siervo Ruperto): vestido con una túnica de color pajizo acompaña a San Nicolás preguntando a los niños si han sido buenos y si han rezado. En el caso de que digan que no, Ruperto les azota con el saco de cenizas que lleva a la espalda. La elección de su nombre no es casual pues "Ruperto" era uno de los nombres con los que se conocía al diablo en Alemania.

Terminamos este breve repaso con una criatura inesperada, El Jólaköttur (gato de Yule) de Islandia. Se dice que este gigantesco y monstruoso minino de ojos de fuego era la mascota de una familia de trolls. Como buen gato es friolero, así que se pasea las noches de navidad buscando los hogares calientes, pendiente de sus presas: los niños que no hacen sus deberes. Lo curioso de esto es que para ahuyentarle hay que vestir ropa nueva, ¿por qué? Porque el gato de Yule considera que esa prenda recién estrenada es un regalo por haber sacado buenas notas y trabajado mucho, así que el niño o niña que lo viste ya no puede ser considerada como una posible cena.

¿Qué os ha parecido? Esperamos que haber conocido a estos seres os sirva para ser buenos durante estas navidades… o, al menos, para convencer a vuestros sobrinos de que no os molesten mucho en nochebuena.

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